viernes, 30 de septiembre de 2011

Imparcialidad

Publicada el 30 de septiembre de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
No hace falta tener estudios superiores para acordar que los informativos de TVE son mejores que los de Interconomía, algo que, sin embargo, está por demostrar para muchos ilustrados del país. Uno de los aciertos de Zapatero, probablemente no suficientemente ponderado, ha sido el de conseguir que la televisión pública se desligue del partido que gobierna. Sin duda, el modelo es bastante mejor que el de las televisiones regionales, que siguen siendo la voz de su amo. Por eso, que Cospedal diga que TVE no es imparcial después de que ella se haya asegurado que RTVCM será el mismo panfleto que antes fue con Barreda, y que lo diga sin que le caiga la cara de vergüenza, nos proporciona otro elemento para juzgar a nuestros políticos. Que Cospedal, Mato, Pons... que todo el PP no deje de repetir que son maltratados por la televisión pública solo puede significar dos cosas, a cual más deprimente. La primera, que a pesar de ser personas bien formadas, el partido les ha nublado el discernimiento y creen de verdad lo que dicen. En este caso, el partido ejerce sobre ellas el mismo efecto que una secta. Les anula la personalidad y les convierte en una suerte de muñecos que repiten consignas sin darse cuenta de que lo hacen. (Una variante más dura es que crean sinceramente que Urdaci o Telemadrid son el paradigma de los informativos imparciales, pero esta no la considero porque nos conduce directamente al manicomio). La otra posibilidad es que saben que están mintiendo como bellacos y utilizan la consigna convencidos de que una mentira que se repite muchas veces termina pareciendo la verdad. Por lo menos hoy día y televisión mediante. En otras palabras, se muestran como personajes a quienes la mentira les parece una herramienta lícita para alcanzar lo que quieren, que dicen que es nuestro bien. Nos mienten para hacernos un favor.
Como puede verse, cualquiera de los dos caminos nos conduce una vez más al desaliento. O son malos o son peores.


jueves, 22 de septiembre de 2011

Libertad de prensa

Publicada el 23 de septiembre de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.




La noticia chusca de la semana surgió el miércoles, cuando el Consejo de RTVE aprobó que los consejeros tuvieran acceso previo a los contenidos de los informativos. Naturalmente, los consejeros querían intervenir en la elaboración de las noticias, como si RTVE fuese Intereconomía. ¿Qué querían si no? ¿Enterarse de la quiniela antes que sus cuñados? Cono la propuesta la hicieron los consejeros del PP (por eso he dicho lo de Intereconomía), el asunto tiene dos lecturas. Una, que quieren utilizar la televisión estatal como si fuera cualquier autonómica para ganar en noviembre hasta las diez de monte y otra, que la deriva ordenancista del PP es innegable. Si esto es lo que plantean todavía en la oposición, miedo da pensar qué pueden desarrollar cuando lleguen al gobierno.
Lo peor de haber tenido un presidente que no había hecho el MIR de presidentes y andaba algo pegadillo en el oficio, y lo peor de haber tenido en ciertas autonomías gobernantes que a la vez que años de experiencia acumulaban más trampas que una película de chinos, es que la población se va a echar en manos del PP como si nada pudiese ir a peor, y a lo mejor esto es una prueba de que sí, de que todo puede ir a peor. No obstante, es digno de anotar que el PP ganó la moción porque se abstuvieron los consejeros del PSOE, los cuales debieron de pensar que así hacían como que la cosa no iba con ellos pero que, como todavía son gobierno, podrían utilizar la televisión estatal como si fuese cualquier autonómica y así minimizar las pérdidas.
Como los periodistas se enfadaron, al día siguiente rectificaron los políticos. Dicen los medios que los consejeros del PP lo hicieron para evitar el mosqueo de los profesionales, y que los del PSOE dijeron que el día anterior se habían equivocado. Todos a la vez, víctimas de un ataque de estulticia galopante, una virulenta forma de gripe cuyo virus está presente en el aire desde el otoño hasta el verano.
Ah! Y todo esto en un país en el que todos sabemos que la expresión «prensa independiente» es solamente una forma de hablar.





jueves, 15 de septiembre de 2011

El interino
Publicada el 16 de septiembre  de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo.
T engo un compañero interino que se ha quedado sin trabajo. Pero su mujer no se lo cree. Dice que el consejero ha dicho que este curso hay más interinos que el pasado y que él qué sabe en comparación con el consejero, que es su jefe. Así que lo levanta a las siete y media y lo manda al instituto. Mi compañero le hace caso. Los primeros días era por no discutir, pero ahora lo hace convencido de que solo así la realidad se adaptará a las informaciones. Es el único de cuantos lo rodean que cree que no tiene trabajo. Sus padres le preguntan por su nuevo destino y le dicen que se cuide la voz.. Sus amigos de facebook y twitter le felicitan: «tienes suerte de no vivir en Madrid, tío». Un vecino en paro lo mira con envidia. Mi compañero llega al instituto a las ocho y media y busca con disimulo y sin suerte su cuaderno, su horario, su portatizas. Cuando entramos a clase, se da una vuelta por los pasillos por si viera un aula sin profesor y resultase ser la suya. Pero tampoco. Ya ha pasado por todos los institutos de la ciudad y la semana próxima empezará a viajar por los de la provincia. En casa explicará que tiene actividades extraescolares y cuando encuentre su destino le dirá a su mujer que había permutado su plaza pero que no se lo había dicho antes por no disgustarla porque está embarazada. También le ha pedido a la compañera de nóminas de la delegación que le mande a casa una nómina como si trabajase de verdad. No el dinero. Solo la nómina. Por lo menos, que la vea su mujer, que ya se sabe cómo está. Tiene la mesa de su estudio llena de papeles y de libros abiertos. Prepara clases y corrige papeles en blanco como si fueran exámenes, de momento con buenos resultados. Me dice que él ya ha puesto de su parte todo lo que puede. Ahora solo falta que la realidad se avenga a razones. 

jueves, 1 de septiembre de 2011

Jubilación




 Publicada el 2 de septiembre de 2011 en El Día de Cuenca y otros, supongo

 Cualquier patán decía que venía de Belmonte y se hacía en el ministerio un silencio respetuoso que no ha vuelto a escucharse en Madrid hasta que Mourinho llegó al vestuario del Bernabeu. Era cuando el país se extendía más allá de Despeñaperros y en las reuniones te encontrabas con gente de lugares exóticos como Granada o Teruel. El ministerio era mucho más que la raspa de pescado que es hoy y trataba de poner en pie un sistema educativo nuevo preguntándole a todo quisqui cómo quería que fuera. ¡Qué tiempos tan cándidos! Lo que había hecho de Belmonte una autoridad era la autoridad de Enrique Campos, un maestro de escuela acostumbrado a saber lo que se llevaba entre manos, lo que ni entonces ni ahora era demasiado frecuente. Dirigía uno de los Centros de Profesores más pequeños y más influyentes del país y aspiraba a hacer bien su trabajo. Algunos, muy jóvenes, aprendimos tanto que casi no volvimos a hacerlo, mitad por devoción mitad porque nos pareció que ya no podíamos. Mas otros peinaban canas y eran tan duros de oído que no reconocían la voz del que hablaba no para hacer ruido sino porque sabía las cosas. Expertos en moverse por el escalafón como sabandijas, algunos prosperaron largamente. Enrique se fue a Albacete sin que nadie le dijera espera, hombre, que ni hay prisa ni gente como tú en los alrededores, y sin que tampoco nadie acudiese a despedirlo. Se retiró del mundanal ruido y volvió a trabajar de maestro otro puñado de años haciéndolo como solía: bien. Como nadie. Se jubiló en junio sin que Barreda, ocupado en abandonar el desorden, le obsequiase el reloj que daba a los maestros del cortijo que se le retiraban. Mejor, porque siempre mereció algo más. Ayer empezó el primer curso sin Enrique Campos dentro de un aula. Todo un hito.